Tres Silencios · T1 · E01 · El Pepe Botella
Todo el mundo guarda un silencio que le costaría la vida contar.
En la plaza del Dos de Mayo, aquel viernes de octubre, había un hombre al que nadie miraba.
Llevaba seis días en la ciudad. Había bajado de un tren en Chamartín con una bolsa de lona al hombro y un encargo, y desde entonces dormía poco, no hablaba con nadie y lo miraba todo. Esa tarde le tocaba Malasaña. Se había sentado en un banco y llevaba cuarenta minutos sin cambiar de postura.
Una novela de Edgar Rodríguez
Tres hombres. Tres misiones. Tres silencios.
01
La historia que lo cambia todo
Un thriller de espías. Madrid, 2001: la peseta muere, las torres caen, y tres hombres aprenden el precio exacto de cada silencio.
02
03
04
Plaza del Dos de Mayo, 3 · Malasaña · Madrid
«El número 3 de la plaza albergaba el Café Pepe Botella, un bar con terraza de mesas metálicas que respiraba como un anciano, cargado de memoria. Era pequeño, íntimo, con mesas redondas de madera y mármol en el interior, cuyas vetas grises parecían contar historias de noches largas que pocos recordaban. Las luces anaranjadas proyectaban sombras que bailaban en las paredes tapizadas de carteles de cine español ajados por el tiempo. Títulos como “Jamón, Jamón” o “La Flor de mi Secreto”, explicaban el carácter del local, y proponían el marco al refugio de nueva libertad creativa. Las estanterías sostenían botellas polvorientas, testigos de años de risas y llantos.»
Canon — Capítulo 1 · El Pepe Botella
05
Madrid · 2001
«El fervor del día se derretía como cera caliente bajo la llama de Malasaña. El barrio vibraba con una juventud esperanzada. Bares pequeños en los que reinaba un ambiente denso, grafitis frescos sangraban sobre muros antiguos, plazas que rebosaban de chavales con litronas calientes en las manos, cuyas risas se mezclaban con el sonido irregular de guitarras improvisadas. Una mezcla de porro y tabaco ambientaba la escena como un incienso improvisado, un perfume bohemio que se enredaba con el olor a cerveza derramada y el sonido de pasos inseguros en aceras imperfectas. Era una energía caótica, libre, donde todo parecía posible bajo la luz íntima de las farolas, en caprichosa complicidad con la noche, siempre hambrienta, de Madrid.»
Canon — Capítulo 1 · El Pepe Botella

06
«Esta novela no habla sobre mí,
pero está construida con varias de mis vidas.»
No me contuve dentro de un personaje. Me repartí en tres. A uno le di la adicción y la salida. A otro, una cabeza con altas capacidades que no para, presa del TDAH, y el miedo a que dejen de quererle si te conocieran de verdad. Y al otro, las manías que ordenan el mundo cuando el mundo tiembla y se desmorona bajo tus pies, cuando pierdes el control, aunque el control mismo sea una ilusión.
Al lector que mira desde la barra le di mis ojos: «yo bajé mil noches aquellas escaleras, hacía los sótanos de lo prohibido y viví para contarlo». Muchos no vivieron. Esa es la primera deuda que tengo con el destino, y que pago con esta historia.
Por eso el trío no es una fantasía ni una provocación. Es un hombre haciendo las paces con todas sus piezas, engranajes, miedos y vergüenzas. El controlador aprendiendo a vivir sin miedo. El adicto descubriendo que debajo de la anestesia había alguien digno de ser querido y admirado. El usado comprobando que se puede serlo si se da permiso.
La casa junto al mar donde terminan es un final feliz. Sí, es el lugar que construí en papel para que todos los que he sido puedan vivir juntos. Y sentirse consigo mismo, ejemplares, y queridos por mí. En primera y única persona.
Escribo para los hombres que se pasan la vida viviendo vidas diseñadas por otros. Por una comunidad, por una familia, por una droga, por el miedo. Víctimas de la necesidad de complacer a su entorno, aplaudidos justo por lo que los mantiene en una jaula. Debajo de esa vida diseñada hay alguien genuino tratando de salir.
Lo hay. No sale entero ni sale un martes… sale un día detrás de otro, sin épica, delante de testigos que no se van. Sanar no es perfección. Es constancia. Sanar es como una profesión: funciona si vas cada día, y te presentas puntual, y haces el trabajo… sin excusas ni excepciones.
Esta novela es para hombres buscando dar el primer paso para ser libres. Y para todos aquellos que los conocen y los quieren, sin condiciones.
He sido más afortunado de lo que nunca podré agradecer. Este libro es mi manera de devolverlo. Un mapa del desierto que se debe transitar solo, con la fe de que habrá agua al otro lado. Y lo dejo aquí, el mapa perfectamente detallado, y cargado del dolor que supone vencerse y descubrirse, para todos aquellos que estáis sin agua.
Quiero que se sepa que se puede.
Que no importa cómo hayáis llegado a vuestro presente. El futuro lo podéis crear como queráis, desde hoy, tomando decisiones vuestras y solo vuestras.
TU SILENCIO. TU FACTURA.
Edgar Rodríguez
07
Empiezas en modo inmersivo, con narración por voz. Dentro puedes pasar a lectura tradicional.